miércoles, 24 de febrero de 2016

Crónica de Micro Abierto Libertad Ocho (240). 23/02/16

Prometí que ayer, martes 23 de Febrero de 2016, comenzaría el MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho) a las siete en punto, y que solamente actuaríamos los que nos apuntáramos antes de esa hora. Hice lo posible por cumplir mi palabra, pero los trabajos de medición de sonido que se ha visto a obligada a contratar Libertad Ocho, retrasaron cuatro minutos el comienzo. ¿Trabajos de medición de sonido? Si, queridos. Es cierto que todo está cambiando, que los nuevos gestores del gobierno de Madrid están mejorando las cosas, pero puede que un día de estos haya un cartel en la puerta del Templo de la Canción de Autor en el que ponga: "Cerrado por molestar a un vecino que buscando la paz se ha mudado al corazón de Chueca, justo sobre una sala de conciertos que estaba a punto de cumplir cuarenta años". Durante los últimos lustros se han aprobado una serie de normativas, sobre todo de Medio Ambiente, que dejan completamente desprotegidas a salas tan importantes como esta. Una sola persona, con ayuda de tales normativas, puede dejarnos sin Libertad Ocho. Los que trabajamos aquí no queremos molestar a nadie, queremos alegrar la vida de todos; no hacemos ruido, hacemos música, palmas, el sonido de la felicidad y la celebración. No sé, pensábamos que quizá el nuevo ayuntamiento nos podría ayudar, sin embargo no nos hacen mucho caso. Podemos esperar a que cierren Libertad Ocho (por no hablar de otras salas también amenazadas e inermes) y llorar después, o podemos hacer lo que necesita el ayuntamiento para hacernos caso: clamor popular. Uy, se me ha calentado la lengua, yo he venido aquí a contar lo sucedido ayer en el MAL8 (240) celebrado ayer, pero es que se me parte el corazón cada vez que el puto limitador de sonido (que el Ayuntamiento ha obligado a instalar y a abonar) estropea un una canción. Sí, queridísimos míos, soportamos humillaciones constantes, pero seguimos luchando por un mundo lleno de canciones en vivo, por una rutina en la que podamos palpar el arte que ya disfrutamos cuando queramos de forma virtual. Bueno, a ver si me centro, decía que ayer no pudimos comenzar a las siete en puntísimo, y también dejé que se apuntaran un par de participantes, eso sí, antes de que comenzara la sesión, aunque fueran pasadas las siete. Finalmente actuamos dieciocho artistas en dos horas exactas. La verdad es que logramos nuestro objetivo: comenzar la sesión con la sala a rebosar y que nadie de los que se apuntaron en el plazo estipulado se quedara fuera. La pena fue tener que decir que no a unas seis personas que se querían apuntar después del comienzo. En todo caso, a partir de ahora hay que apuntarse antes de las siete, y si por circunstancias justificadas alguien va a llegar tarde, sólo hay que decírmelo por mail, WhatsAap, Facebook, paloma mensajera, telegrama, señales de humo, etcétera.

La cuestión es que apesar de las mediciones y de la pena, la sesión de ayer fue especialmente mágica. Entre esos dieciocho artistas había tres participantes nuevos que nos deleitaron y sorprendieron, incluso nos embelesaron. Luego hablaré de ellos. El concierto comenzó con Juan Fernández Fernández, que vino dispuesto a experimentar con una rareza de su repertorio, una canción que introdujo diciendo: "aunque vivo solo, no vivo solo, me acompañan unos pequeños seres que vuelven todos los años por la mísma época". Él quiso anticiparse a ellas, pero llegaron antes de lo previsto, por lo que le vino a la mente la canción con la que comenzó este MAL8 (240), Si aún es hora. Qué delicado poeta es Juan, por no hablar de la sensibilidad y virtuosismo de su guitarra: "Antes de que a mi ombligo vuelva el nudo (...), déjame con mi lengua que te diga que tu lengua me ha hecho más sabio...". Gran comienzo de esta sesión que continuó con algo radicalmente distinto, Lope Predicador, que repitió esta semana en general. Es decir, repitió su forma de salir a escena, la canción, la actitud y casi todo, aquí se puede leer lo que hizo la semana pasada, con la diferencia de que tenía una voz distinta y una calma diferente, también una movida nueva: "Os traigo una de Lorca que ayer destrocé en el Micro Abierto del Calvario (...), no sé si Dios creó a Lorca o Lorca creó a Dios". Yo quiero saber más de este hombre que, aunque apunta maneras, todavía está tímido entre serios y rectos cantautores (que en el fondo necesitamos un poco de lo que nos da). En tercer lugar tuvimos una actuación que tampoco tenía nada que ver con las dos primeras, el delicado e intimista pop de Janire. Con frases sencillas mezcladas en una música que entra de maravilla, Janire nos transmite un sentimiento complejo. Me encanta ver a los artistas disfrutar en escena, eso es profesionalidad para mí, además Janire tiene ese algo que hace que simplemente te quedes hipnotizado ante su actuación. Transcribir parte de la letra de la canción no hace justicia lo que vimos ayer: "...cuentas todas las cosas que llegarán, recuerdas cada instante que nos ha traído hasta aquí (...), por que es la última cena, nuestro amor no tema las facturas de la luz, tú vas abriendo mi celda dando rienda suelta a lo que tenga que pasar". Y en el momento álgido de la canción se activa el limitador de marras. El limitador lo pusieron durante el gobierno anterior, multa mediante, es decir se meten en nuestra casa a molestar sin tener que venir en persona. Haría casi cualquier cosa (de forma pacífica) porque retiraran ese instrumento del diablo.

Sergio Sanz llegó a Libertad Ocho pasadas las siete, pero tras saber que venía de currar y que tenía que volver enseguida, y habiéndome pedido los señores medidores del sonido que sonara un piano, pude permitirle actuar. Por desgracia tuve que decirles que no a personas a las que adoro tanto como a Sergio, que volvió a cantarnos esa canción tan bonita titulada Me voy de hadas. Tras él vino Alejandro, que entró en la sala cuando yo estaba diciendo "¡ya no se puede apuntar nadie más...!". Como estaba pisando la línea del área pudimos disfrutar de nuevo de una canción que en principio era efímera, hecha tras los atentados de París. La reactivó después de escuchar otras noticias que le han impactado últimamente. En sus últimas actuaciones nos mostró su Alejandro más canalla y entretenido, ayer nos mostró su lado serio, un lado lleno de poesía de gran calidad: "El tiempo, como un caracol, se arrastró en la noche, las palabras se hicieron ceniza en la boca...". En algunas partes no le entendí muy bien, yo le propondría que pusiera el mismo ímpetu para hacer reír que para hacer pensar, por lo demás me encantó esta canción que termina diciendo: "y en Atocha la vida seguirá en sus andenes". ¿Seguirá la vida después de que el Ayuntamiento de Madrid permita que cierren Libertad Ocho? Sí, seguirá, pero será una vida de luto para cientos de miles de personas que han vivido experiencias fundamentales para su vida en estas paredes que llevan cuarenta años haciendo algo que ahora es prácticamente un delito: canción de autor en directo, poesía, tertulias filosóficas, exposiciones de pintura, fotografía, escultura. Cuánto miedo da el arte a las personas instaladas en el aburrimiento y el odio a la felicidad ajena.

Sí, estoy un pelín recalcitrante. Es porque lo veo venir. En un instante pueden dejarnos sin lo que es toda nuestra vida, las salas de conciertos. Hace muchos años que decidí alejarme de subvenciones, instituciones, grandes empresa, etcétera, y decidí hacer mi trabajo en el único contexto que me da verdadera libertad, los bares. Ahora me lo quieren quitar, ¡nos lo quieren quitar! Lo digo bien claro: haré lo que sea por evitarlo. Me consuela un poco lo que nos dijo ayer Alessandro Brando en su nueva canción: "Cuando se rompen viejas botas no es para dejar de andar...". Ya..., pero ¿Libertad Ocho? Y sigue Alessandro: "...de entre tantos trastos, de alguno había que desprenderse...". Sí, pero Libertad es el trasto que canaliza lo que explota en nuestra alma... Espero que me disculpe Alessandro por usar su canción para hacer apología. En realidad su canción tiene mucho sentido para mí, es un verdadero consuelo: "...y ahora que queda casi nada, yo sigo en busca de tu luz...", y lo remata recordándome: "cuando tú no comprendes el todo, el todo aún te comprende a ti". Agradecidos con este hermoso italiano por hacer canciones con vocación curativa, hay tanto que curar. Por suerte la música tiene esa cualidad, sino que se lo pregunten a Mr Mushroom, que ayer nos contó cómo se ha dado cuenta de que lleva cinco meses tocando todas las noches, y de que "se puede vivir de la música, aunque sea tocando en el metro". Con esa buena honda compuso la canción que nos cantó ayer, una canción de siete minutos (hace mucho que solicitó poder tocarla, y ayer había tiempo, porque sólo se habían apuntado dieciocho artistas). La canción es en Inglés, y el título está en griego, traducido es Ojos azules. Mi ignorancia sólo me permite decir que suena muy bonita. Ciertamente ayer fue un día de canciones bonitas. La semana pasada Jorge Tylki nos hizo esbozar una sonrisa, y ayer se decidió por su lado más intenso cantándonos una canción cuyo estribillo reza: "Estoy buscándote como un demente, que las noticias buenas también son urgentes". Por cierto, urge componer una canción para que todos vayamos cantándola en la manifestación que vamos a organizar para salvar a nuestras queridas salas pequeñas de Madrid. ¿Os imagináis? Todos juntos cantando y tocando una suave canción cuyo mensaje principal sea "no es ruido, es música", o algo así.

Llegados a la mitad de este MAL8 (240) ya habían terminado los trabajos de medición en el piso de arriba. Me da pena saber todo el esfuerzo que hace Libertad Ocho por esta en paz con la comunidad de vecinos, sabiendo que el vuelo de una mosca cerca del medidor de la policía podría cerrar cualquier sala. La ley no va a ayudarnos, por desgracia, en este país situaciones como esta se han estado arreglado "indemnizando" al denunciante con una cantidad menor que la multa. La verdad es que sería un buen negocio mudarse encima de una sala de conciertos, amenazar con denunciarles y quizá sacar un buena tajada. El problema es que todas las salas que conozco están en números rojos. Así que al denunciante no le saldría el negocio y nosotros nos quedaríamos sin Templo. Tranquilo, Andrés, tranquilo. Esta hipótesis me enerva, espero que sólo sea fruto de mi herida imaginación y que las personas no sean tan malvadas como uno puede llegar a pensar. Antes decía que habíamos llegado a la mitad de la sesión, momento en el que solemos conocer a los nuevos participantes. Ayer fuimos muy afortunados con todos ellos. En primer lugar se presentaron el dúo Mony y Paul, con los que sucedió algo divertido. Les presenté diciendo que el próximo participante es dos personas, es decir que son dos siendo uno, y ellos se presentaron cantando una canción titulada We are one, lo cual me hizo mucha gracia. Nos contaron que están en pleno encuentro para hacer una serie de conciertos, porque aunque vivan lejos el uno del otro, desde siempre hacen canciones juntos como si fueran uno. La canción muy luminosa, bonitos coros, muy buen rollo en general. Temí que ese buen rollo quedara velado por la actuación de la siguiente participante, una poeta. Nunca se sabe si cuando a va a actuar alguien que se auto denomina poeta, vamos a ver arte o a presenciar la lectura de una paja mental cualquiera, a mí me da verdadero miedo. Pues tuvimos mucha suerte, porque Noelia Morgana es una artistaza que recibió, sin lugar a dudas, el aplauso más largo de toda la tarde, casi tengo que pararlo para que no sobrepasara los cuatro minutos (lol). Tendríais que verla, su presencia es parte del poema, su forma de decirlo. Voy a pegar aquí el segundo de los dos textos que leyó para que os hagáis una idea. Los he robado de su blog:

A veces no llevo sujetador. No me da la gana.
El sujetador es una prenda de mierda hecha de hierros y telas que se te clava hasta los confines de la carne y te crea picores, heridas e incluso manchas. El sujetador es el corsé del siglo XXI. Una puta porquería que se utiliza para subir las tetas hasta la luna y crear un par de montañas que todos puedan admirar, que todos puedan escalar. Porque un buen escotazo es el complemento perfecto para tener una novia adecuada o para salir una noche de tequila boom boom. Un escote que bote, sí señor. Cosa que, a veces, utilizo por no ser capaz de romper del todo con el legado que dejaron los cánones de belleza establecidos, de muertes por anorexia y labios de choripán por el bótox.
A veces no llevo sujetador. No me da la gana.
¿Y sabéis qué ocurre? Que me miran como si estuviera matando cachorritos de mamuts por llevar las tetas libres de presiones, que me miran como si los pezones fueran cañones a punto de disparar mi número de teléfono a todos los viandantes, que me gritan gilipolleces, que me despellejan a comentarios susurrados, a pensamientos retrógrados y machistas que seguramente llenarán de veneno el aire que respiro, y luego tendré que esforzarme el doble por hacer efecto rebote con mis tetas, llenas de naturaleza infinita, de vida, de cabeza arriba, joder. Que me repiten una y otra vez eso de – ¿No llevas sujetador? Pues se te nota – A lo que debería contestar: a ti también se te nota que lo llevas y no te digo nada.
A veces no llevo sujetador. No me da la gana.
Porque así me parieron, porque así me dejo llevar por la gravedad, porque así soy fiel a mi cuerpo, que me dice que le aprieta, que me dice que le daña, que me dice que le jode llevar esa mierda puesta sólo para obedecer las normas de una sociedad que no está acostumbrada a dejar salvaje lo que sirve de alimento al hombre, fuentes de inagotable misterio, esculturas del milagro. Amigas, por cierto, de los sujetadores deportivos, que te ayudan a mover sólo aquello que es preciso y no te torturan.
A veces no llevo sujetador. No me da la gana.
Y si me hago viejita y me reúno con cien viejitas y dejamos nuestras tetas al aire, todas, absolutamente todas, van a caer hacia abajo, van a derretirse con el tiempo, van a contar la historia de su vida con estrías y arrugas. Hayan llevado sujetador o no. Así que, digo yo que será mejor que empecemos a querernos, a dejarnos en paz, a mandar al carajo a todos, a venerar de verdad lo que significa tener un cuerpo que late y quiere seguir latiendo.
Porque… llevemos sujetador o no, el mundo no va a estar a nuestro favor, vamos a seguir sufriendo acosos y salpicones de babas, la moda, la estética y el poder, van a seguir mostrándonos como reflejos a unas mujeres lisas y apretadas, con las tetas en la boca y los culos en la nuca. Todos vamos a seguir alabando la palabra perfección de la misma manera porque somos necios, monigotes, alienados de éste mundo contemporáneo. Lo de siempre.
Por eso… ¡No te pongas sujetador si no quieres, mujer inteligente! ¡Y pregúntate por qué te lo pones cuando te lo pongas! ¡Sé consciente y actúa en consecuencia! ¡Libres domingos y domingas! ¡Tetas cómodas, con o sin leche, y al poder!
A veces no llevo sujetador. No me da la gana.
Y aunque sepa que sola no voy a conseguir cambiar nada, lo escribo. Por si resisten eternas las palabras. Por si mi hija o la tuya, algún día quieren saber todo lo que realmente hay dentro de la cabeza de una mujer. Y eso, como podéis ver, sí que me da la gana.
¿Has leído el texto? Léelo, mola. De hecho creo que antes de hacer la manifestación en contra del cierre inminente de las pequeñas salas de conciertos de Madrid, habría que hacer uno en contra de los sujetadores. Es broma (no muy broma). Disculpad que en esta crónica esté siendo tan reivindicativo. Lo hago por razones personales que creo que comparto con muchísima gente. Además creo que nadie se está enterando de que esto está pasando, de que cuando nos demos la vuelta sólo podremos tocar en nuestras casas, cosa que tampoco es fácil, por cierto. Pero yo estaba (vaya día tengo hoy...) hablando de los nuevos participantes. El tercero al que conocimos también nos deslumbró. Se trata de Alfon, de la banda Gotelé. Es uno de esos artistas que da libertad a su cuerpo en escena, baila, gesticula, es muy expresivo sin exagerar, toca de puta madre y canta claramente. Con todas esas cualidades nos cantó una canción que hizo un día que estaba de pasada en Londres y observó a muchos españoles, quizá demasiados, ociosos invadiendo el extranjero: "...sálvese quien pueda, qué duro es oír tu idioma en Trafalgar Square, pedir una <<cerveza>> en un pup inglés". Me encanta que vengan líderes de bandas al MAL8, para mí son verdaderos cantautores y este es su sitio.

¿Y si nos quedamos sin sitio? Estoy un poco pesado, ya lo sé, pero no puedo parar de pensar en los problemas que hacen sufrir a personas a las veo luchar sin descanso, casi sin aliento, con esperanza y arrojo. Julián de Libertad Ocho (cuando digo Libertad Ocho, lo que digo es Julián), Los Danis de La Fídula, Ángel de Galieo y muchas personas más a los que deberíamos agradecer que den su vida porque tengamos un lugar donde hacer volar las canciones. Quizá no lo sepáis, pero estos empresarios no son ricos, sólo mueven medianas cantidades de dinero que van del bolsillo del espectador al de los caseros, los bancos, los proveedores, el gobierno y algún listo o algún triste... Digamos que sobreviven de milagro. Perdonad que use esta plataforma pública para desahogarme, lo hago porque creo que a todos nos interesa. Sobre todo nos interesa que personas como Abdel Dakhill puedan venir a pasar una temporada a España y encuentren lugares donde realizar su vital actividad artística. Hace tiempo que se presentó como un recién llegado y ya está a punto de irse. Ha sido una suerte tenerlo con nosotros estos meses. Ayer cantó la canción con la que se presentó aquel día. Esperamos que cuando regrese aquí pueda encontrar las puertas de Libertad Ocho abiertas de par en par. Es más espero que encuentre la sala mejorada gracias a las subvenciones que el estado debería ofrecer a lugares como este, donde se conserva y crea la verdadera cultura popular. Ya llevamos casi cinco años con este micro abierto, y es muy bonito ver los ciclos vitales de los artistas que vienen durante meses y luego pasan a otra cosa para después volver cuando quieran a esta familia unida y liberal. Ayer, por ejemplo, vino a visitarnos René, la mitad de SilNé, un gran compositor y guitarrista que se acercó a recitarnos un poema titulado Frío. Además de todo eso, René organiza un ciclo de conciertos en Vallecas muy interesante en un lugar muy bonito, yo espero actuar pronto ahí, ya os contaré. Y cómo contaros la genialidad de la canción que nos mostró ayer Gabriel Vidanauta. La canción se titula Un karaoke en Andrómeda y cuenta la historia de "un planeta sin nombre que buscaba un polvo". Imposible describirla, pero lo intento. El planeta sin nombre llega a un karaoke y pide una cerveza y una lista de canciones, le apetece una de Manu Caho, lo que le hace pensar al camarero que se quiere ir... Es sin duda más genial escuchada que contada por mí. Haced lo posible por escuchar las canciones intis de esta etapa compositiva y escénica tan excelente que está teniendo, no os defraudará. 

Quien podría defraudarnos a nosotros es el Ayuntamiento de Madrid, pero no vamos a dejar que lo haga, sobre todo porque no quiere hacerlo; sólo le hace falta una inyección de entusiasmo. Pronto os propondré hacer algo muy concreto para conseguir el apoyo de mucha gente y así lograr mantener vivo esto que está pasando, ya voy a terminar lo que queda de crónica sin insistir más en este asunto, y os pido propuestas al respecto si mientras lo estáis leyendo se os ocurre algo. Por aquí contamos con personas de muy buenas ideas, sobre todo con mucho tesón, como Juan Antonio Ordóñez; que últimamente no tiene demasiado tiempo para venir al MAl8, pero que no cesa en su labor cantautoril. Hace poco que presentó en las redes la canción que nos cantó por primera vez en directo ayer, Soy un gigante "en un milímetro de amor (...), pequeño es mi nombre y grande la voz". Aquí está el vídeo del que hablé antes para que la podáis escuchar y seguirle de ahora en adelante. Puede que encontrar seguidores sea una de las tareas más arduas de un cantautor. Ya es difícil componer, escribir, tocar, cantar, actuar para que además nos hagamos expertos en publicidad. Pero hay personas que valen para todo. Últimamente veo a Isaac Miguel en todas partes, lo cual es agradable porque es un ser hermoso, no solo porque sea guapo, que no es por eso. Después de tantos años dedicado a la música con interesantes proyectos, ahora empieza de cero y va de sala en sala repartiendo tarjetas para captar seguidores. Si picas y vas a uno de sus conciertos, te gustará lo que verás. Te divertirás, cantarás y disfrutarás de un musicazo que hace canciones supuestamente superficiales a las que encuentro mucha enjundia. Ayer nos cantó Full Monty, una canción que cuenta a la perfección y de forma sencilla la historia de una noche de fiesta muy especial: "Comenzaba el domingo, era sábado noche...". Salió solo de fiesta y se encontró con unos valencianos a los que se unió para conocer a unas damas, "ellas iban con pantis, nostros de faena". La cosa siguió en un piso donde un estriptis (sí, escribo palabras anglófonas tal y como suenan en español) anunciaba una inminente orgía. Si queréis saber cómo termina la canción no será muy difícil encontrarla por la red. Lo mejor es cómo cuenta la historia, cómo conecta con el público. Creo que le va a ir muy bien con este nuevo comienzo.


Ya en la recta finalísima pudimos escuchar a uno de los iconos del MAL8, Marta Plumilla que nos cantó en este martes 23 de Febrero de 2016 su canción Odio los supermercados. Aunque a mí me encanten, incluso me chiflen, los supermercados, adoro está canción que con muy poco cuenta una sensación real que rápidamente hace estremecer al público, que reaccione entre la risa y la desubicación. Eso es lo que logra Plumilla, causar un cortocircuito que te hace reír. Luego, cuando lo piensas, te das cuenta de que ni siquiera era gracioso, la risa es una reacción de auto supervivencia ante la crudeza de la imagen que muestra. Yo constato que todas las canciones de Marta están basadas en hechos reales (icluso la que cuenta una visita que le hizo Alf un día que yo no estaba), de modo que es cierto cuando dice "Y un fantasma en la sección de congelados, que se espanta al ver que aún no te he olvidado". Sobre todo cuando relata cómo "el kilo de azúcar ya no es un kilo", porque lo ha ido derramando durante todo el paseo. "Mal día para hacer la compra", termina diciendo esta canción que interpretó con su naturalidad propia de ella y con una destreza en la guitarra que cada día me asombra más. Ella fue la última de los dieciocho artistas que se apuntaron más o menos antes de las siete de la tarde. A partir de ahora lo haremos así. Insisto en que si alguien sabe que va a llegar tarde, sólo tiene que avisarme por cualquiera de los canales posibles. Por cierto, al final del párrafo os anuncio algo importante, ahora me queda por decir que el MAL8 (240) terminó, como suele ser habitual, con la actuación del artista que después dio un concierto en solitario en Libertad Ocho, Juan Carlos Cristiano, que cantó muy sentidamente esa que dice: "Ya no quedan canciones tristes para la chica de los pantalones grises", la que presenta diciendo "nuestra historia de amor acabó en la calle Gran Vía", muy cerca del lugar donde sucedió todo esto que estoy terminando de contar. Y aquí comienza el final del párrafo, donde os anuncio que estamos de enhorabuena por la buena acogida que está teniendo el taller "Amor tabú". Hasta este momento se han apuntado veintiséis personas, mas cuatro participantes nuevos. Para que podamos actuar todos el mismo día, vamos a añadir una hora a la sesión del 1 de Marzo de 2016, que comenzará a las seis de la tarde (18h) con la última persona que se haya apuntado. Aún no sabemos quién es, porque todavía hay espacio para alguno más, aquí está toda la información.Sólo me queda daros las gracias a todos por leer, por construir con naturalidad este espacio donde estar en armonía. Gracias a Marta por las fotos de los participantes que tuiteamos en directo en casa sesión. Encuéntralas aquí. Gracias a Libertad Ocho por luchar por un sueño, nos unimos a ella del modo en que podamos desde ya. Nos vemos la semana que viene a las seis en punto de la fiesta.

Andrés Sudón.

jueves, 18 de febrero de 2016

Crónica de Micro Abierto Libertad Ocho (239). 16/02/16

Está garantizado, si vienes cualquier martes a Libertad Ocho a las siete de la tarde, podrás ver gratuitamente un concierto de calidad, variado, con contenido, probablemente escucharás canciones completamente nuevas para ti, y descubrirás a artistas que quizá se conviertan en los autores de la banda sonora de tu vida. Si eres artista, tienes la oportunidad cada martes de participar en esta fiesta de las canciones, sabiendo que  los que asistimos asiduamente cuidamos con celo y mimo la calidad de lo que sucede en el escenario del "Templo de la "Canción de Autor". ¿Qué es la calidad? Para mí lo más importante de una acción artística es que sea cierta, es decir, necesito creérmelo, sentir que estoy asistiendo a la expresión pública de una realidad íntima. Para ello veo necesarias dos cosas: en primer lugar un mínimo de corrección técnica, porque me impresiona el virtuosismo, claro que sí, pero prefiero la emoción de sentirme identificado, o al menos entender lo que estoy presenciando; y en segundo lugar, veo necesario que haya un alto grado de originalidad, pues me aburren los lugares comunes. Hay quien dice que es imposible ser original, que ya está todo hecho, pero yo pienso justo lo contrario: que es imposible copiar algo, ya que cada individuo es único. Yo creo que lo que no nos gusta es ver a un artista y recordar a otro mientras lo escuchamos, y esto sólo puede suceder si cuando estás creando no estás poniendo de tu parte, sino intentando copiar. Tenemos mucho miedo a ser nosotros mismos, a decir lo que pensamos o, incluso, a pensar por nosotros mismos. Cuando digo que me ha gustado una u otra actuación de MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho), es porque ha cumplido estos dos requisitos en cierta medida: corrección técnica básica y un alto grado de autenticidad. Cuento todo esto porque uno de los propósitos más importantes de estas crónicas es salvaguardar la calidad del espectáculo que ofrecemos cada jueves, en el que todos aprendemos de los demás y nos superamos a nosotros mismos, sin olvidar que nos reímos, que lloramos y que compartimos un amor común por las canciones aún siendo artistas muy diferentes. En la sesión de ayer martes 16 de Febrero de 2016 nos dimos cita veintidós artistas para hacer un delicioso espectáculo de casi dos horas de duración. Y hablando del tiempo, tengo que añadir que además de los dos requisitos antes dichos, me parece importantísimo ser formales con el horario. Si como ayer, seguimos comenzando pasadas las siete y cuarto, se seguirán quedando personas sin actuar. Entonces vamos a implantar una medida que nos va a aportar más tiempo para gozar de esto que hacemos: exceptuando casos especiales de personas que por razones de trabajo o familiares no pueden venir antes, solamente actuaremos aquellos que lleguemos antes de las siete, momento en el que pase lo que pase, comenzará el espectáculo a partir de ahora. Parece un poco duro, pero veréis cómo así lo gozamos todavía más. Vaya, perdonad por el discurso sobrio que acabo de parir aquí, es que esta semana no he tenido contacto con ninguna sustancia que me enajenare el espíritu. En la crónica de la semana pasada verás a qué me refiero. Pero estamos en esta semana, a punto de contar lo que sucedió ayer en el MAL8 (239), que comenzó con un gran cantautor que cumple con creces tales premisas de calidad, Javier Cuenca. Nos cantó una preciosa canción de la que no dijo título, en la que habla de propósitos de viejos tiempos con viejos amigos: "soñábamos con peces de colores nadando en blanco y negro, creímos que podíamos vivir del vicio de pintar (...) y ahora somos extraños en la tormenta de meteoritos, como extranjeros de nosotros mismos...". Parecía que se trataba de una canción de decepción ante la vida, pero concluye diciendo: "seguimos predicando en el desierto con el mismo fervor". Con su hermosa voz, sus intensas letras y su particular forma de tocar la guitarra, Javier Cuenca es una de las mejores formas de comenzar un MAL8. Continuamos con Osvaldo Lindner, que nos trajo una de las canciones más bonitas de su repertorio propio, Serenata para hermanarse en la voz. En ella propone lo que más le gusta hacer, cantar con otras personas "para recobrar la calma de cantar con quien yo quiero (...), abrazarnos con la voz al amigo mano a mano". Una pieza muy sencilla que dice exactamente lo que quiere expresar, algo que en realidad es muy grande. A ver si un día proponemos de nuevo un taller de dúos formados al azar usando el sistema del "amigo invisible". Mientras tanto seguimos con nuestras actuaciones individuales. Esta primera tanda de tres artistas terminó con Pablo Tri, que quiso experimentar en sus cuatro minutos cantando media versión y después esbozando unas estrofas de lo que será una nueva canción. Es evidente que nos chiflan los experimentos, lo malo fue que los cuatro minutos se convirtieron en seis (aunque no lo diga mucho, yo cronometro las actuaciones felinamente). Vamos, que no pasa nada por que una canción se extienda sobrepasando el límite de cuatro minutos que proponemos para que haya tiempo para todos, el problema es que eso pase con dos canciones, ya que sienta un precedente que puede causar que se nos vaya de las manos el control del tiempo. Eso sí, si se está en escena sólo cuatro minutos, se pueden cantar todas las canciones que se deseé. Miguel de Paul fue el primero de la siguiente ronda. Como Cuenca, también se decidió por hablar de los viejos tiempos, pero de otra manera: "Cae la lluvia en mi ciudad como si se pudiera en ella lavar (...), los niños [ya] no lloran y las madres ya no están, sólo quedan mujeres para pagar por besar". Todo ello acompañado por una guitarra ligera y una armónica melancólica. ¿Os apetece un cambio de párrafo para tomar un respiro?

Siempre he dicho que yo cuando voy a un micro abierto lo hago en primer lugar para tocar, para vivir esa experiencia de habitar ese día en tal o cual canción, llegar a un sitio para cantarla como merece, y vivir con el público asistente la experiencia que esa canción proponga. En segundo lugar me gusta escuchar a los demás, entrar en las canciones con puertas para mí, hablar de ellas después, etcétera. Por eso comprendo perfectamente a quien entra aquí buscando su nombre en primer lugar, yo haría lo mismo; después leería la crónica entera si fuera interesante. Entiendo que es mi responsabilidad, así que pido disculpas por ser pesado con el asunto de leer toda la crónica. Aquí venimos a vivir una experiencia personal, es normal que ahora Antonio Espinosa esté leyendo esto con el propósito de comprobar si ha mejorado según mi subjetivo criterio. Comprobará que sí ha mejorado después de leer algunas recomendaciones. La verdad es que podría decirle esto en persona, si lo cuento aquí no es porque los dos seamos tímidos, es porque me parece enriquecedor que vivamos esto todos juntos. Propongo que quienes sepan y quieran, den recomendaciones conmigo a las personas que vienen al MAL8 a aprender. La lectura de esos comentarios puede aportar mucho a nuevos cantautores. Yo, ahora mismo, sólo quiero decirle que ole sus cojones, que gracias por venir a compartir su trabajo, que siga viniendo y que lo va a lograr, porque ya lo he visto antes. Antonio Espinosa fue el segundo de esta ronda de tres, nos cantó Yo quisiera, en la que manifiesta: "Yo quisiera llegar a lograr todo aquello que no nos suele salir, y que con palabras no se puede decir, con la intensidad de una balada, con el desgarro de un rock (...), conseguir que mis canciones todas lleguen hasta ti como llegan todos los mensajes cuando tienen algo que decir". Claro que lo logrará, la declaración de intenciones es un gran paso, nosotros intentaremos ayudarle. Un ejercicio divertido: graba la guitarra de una canción en una grabadora y después canta por encima de lo que has grabado. Ya verás lo que descubres. Nosotros ayer redescubrimos a Lope Pedricador, todo un personaje que nos impactó cantando de camino al escenario hasta llegar al primer escalón, donde continuó a viva voz, ajeno al micro, acompañado por una guitarra casi de atrezzo. Se trata de un auténtico trovador que nos contaba la historia de cómo le retuvieron por delitos artísticos, y todo lo que sucedió en el calabozo. Fue un poco extraño, pero a mí me cayó bien y me gustaron sus extravagantes historias reales. Y la ronda terminó con otra historia extravagante y muy rica, de hecho daban ganas de comerse la canción de Sergio Sanz. En esta especie de copla hecha "en homenaje a La Mandrágora", canta versos tan apetecibles como "su falda era un mantel, era donde yo comía". Cuenta una enrevesada historia en la que están implicadas dos hermanas, y en la que "cuando no salía de tu casa en varios días, los colores de las notas musicales se podían comer". Ummm... Todo para concluir que "De todos los tacones que se clavan en mi tierno corazón, nunca suenan ni pisan ni duelen como tú". Muy rico. Después subió Valentín, el vampiro de Madrid, que acompañado por las sigloventescas notas que Sergio había dejado en el aire, nos recitó uno de los "Sonetos del amor oscuro" de Lorca, el titulado Soneto de la dulce queja, en el que efectivamente no aparece ninguna de las veinte palabras que prohibe nuestro próximo taller, "amor tabú". Bravo a Valentín por encontrar este ejemplo, y por la audacia de cambiar una palabra del poema original para que realmente coincidiera. Él mismo me lo confesó. Dejo aquí el poema para que comprobéis qué palabra tuvo que cambiar:

Tengo miedo a perder la maravilla 
de tus ojos de estatua y el acento 
que de noche me pone en la mejilla 
la solitaria rosa de tu aliento. 

Tengo pena de ser en esta orilla 
tronco sin ramas; y lo que más siento 
es no tener la flor, pulpa o arcilla, 
para el gusano de mi sufrimiento. 

Si tú eres el tesoro oculto mío, 
si eres mi cruz y mi dolor mojado, 
si soy el perro de tu señorío, 

no me dejes perder lo que he ganado 
y decora las aguas de tu río 
con hojas de mi otoño enajenado.

Qué bonito, ¿verdad? Estaba pensando que puede que alguien nos esté leyendo desde algún lugar remoto, deseando quizá ver las caras de los artistas. Es fácil, en nuestro twitter @microabiertol8 subimos fotos en directo durante la sesiones. Si buscas la fecha correcta en nuestro muro, puedes ver, por ejemplo la foto de Janire, la siguiente participante, que volvió para mostrarnos otra canción de su repertorio que en un principio se tituló Extraterrestre terrestre, pero que el tiempo ha convertido en Son lo peor. En ella describe personalidades y actitudes que "son lo peor", y "luego estás tú, ¡tú!, me invitas a explorar tu lado más carnal". Qué bien toca la guitarra, además tiene rollazo en el escenario, interpreta con soltura y expresividad, se nota su profesionalidad, además me gustan las canciones que le estoy escuchando por primera vez. Aunque lo que más nos gusta es estar escuchando canciones nuevas, a veces es muy interesante escuchar una canción por segunda vez, como hizo ayer María Barnuevo repitiendo su canción Antes de la guerra, de la que pude escuchar nuevos matices en los que no reparé la semana pasada. Después salí a cantar yo mismo, Andrés Sudón. A mí me cuesta un poco estar concentrado en la canción que voy a cantar en MAL8, ya que las labores de coordinación exigen mucha atención. Más difícil aún es estar concentrado para cantar una canción nueva sin la letra en el atril. La tenía con pinzas, pero me apetecía cantar Pintura, canción que compuse para una concierto que hice el pasado sábado en El Calvario con Vidanauta y Enrique Amigó. Los tres tenemos un proyecto experimental que está resultando muy bien. Una de las cosas que hacemos es un mini taller: llevamos cada uno una canción con el mismo título. En este caso compusimos Pintura. Yo me inspiré en es época de los dieciséis a los veinte años en los que no paraba de dibujar cosas extrañísimas en docenas de cuadernos. Cuando la tenga perfeccionada y asimilada la volveré a cantar, quizá este sábado a las ocho y media en La Fídula. Después de mí salió Pablo Bermejo, que siempre me pide que le saque después de alguno malo. De nuevo trajo para el sorteo final un cuaderno de su edad con la letra de la canción que iba a cantar en la primera página. Finalmente no cantó esa canción, sino un soneto de Juan Fernández Fernández que musicalizó hace tiempo con gran acierto, Soneto para curar la indecisión, en el que Pablo canta: "No cobije la sombra de una duda tus ganas de encontrarnos, si las tienes, recuerda que fui yo quien dijo ¿vienes?, que te estoy esperando (si eso ayuda)". Una bonita pieza. Por alusiones salió seguidamente a escena Juan Fernández Fernández. Nos regaló una canción que hizo hace mucho tiempo y nunca había cantado antes en un escenario: Los malos pensamientos, escrita "en las tardes que no hay bien que por bien venga ni ley que al llanto lo detenga", y en la que nos cuenta que "de noche me paseo por Madrid, recorro las manzanas que he mordido (...), la luz de los portales que encendí, y suelo entretenerme en la ventana con sombra de mujer que se desnuda". A mí me gusta mucho, yo creo que debería incorporarla su repertorio.

Aunque lo diga con la boca pequeña, hay espacio para los poetas en MAL8, sobre todo si usan el escenario con delicadeza, como hace Atenea Carbajosa, que ayer nos leyó "dos metamosfosis" que le invito a pegar en comentarios para que podamos disfrutarlas de nuevo. Tras ella llegó el turno de Fernando Bárcena que nos regaló en este MAL8 (239) su canción Para respirar la vida, en la que anuncia "voy a buscar un sendero que no tenga más salida que uno horizonte azulado para respirar la vida (...), voy a olvidar mi pasado aunque se muera de envidia (...), voy a enredarme en tu pelo y a mezclarme con tu sombra". Además de cumplir con creces los susodichos mínimos de calidad, nos gusta mucho la persona que es Bárcena, un placer para el alma tenerle cerca. así como a Alessandro Brando, al que, por cierto, veo un poco tenso. Ha pasado de despilfarrar copiosas disculpas antes de cantar, a comenzar su canción sin soltar prenda, tanto que últimamente no sé cómo se titulan las preciosas nuevas canciones que está estrenando en el MAL8. Yo deseo ver más la frescura que le conozco en persona, o que haga como dice la canción que nos cantó ayer: "por duras que sean las palabras, se hacen de fuego, (...), soy otro de nuevo (...), y sé quién soy, no tendré expectativas, (...) totalmente de acuerdo con mi corazón abierto". La siguiente en escena fue Marta Plumilla, que, acompañada por la sabia guitarra de Juan Fernández Fernández, cantó una de mis canciones favoritas de su repertorio, El señor que soy, que "es un libertino, conduce un Rolls Royce, desayuna vino...". En la canción habla, además del señor que es, de la niña, el otoño, la puta, el árbol... Me gusta mucho, y más sabiendo lo que está preparando con ella, ya veréis.

Alejandro, ese hombre que llegó hace meses a MAL8 con una gran timidez, un hilillo de voz, y que cantaba agazapado tras el atril, ese mismo hombre ahora es una de las actuaciones más aplaudidas y celebradas de cada sesión. Ya está consagrado. Nos cantó una canción que habla de "la teoría del caos" que comienza con una chica "haciéndose la manicura". Llegado el estribillo, el público del fondo contestó como un eco a los versos: "Me tumbaste bocarriba (bis), me comiste las entrañas (bis), me limaste los colmillos (bis), me volviste del revés (bis)". ¿Parecía imposible que Alejandro hiciera algo así? Sí. ¿Ha sido imposible? No. Tengo que jactarme de que yo ya vi todo este potencial escénico en este señor arrobado que conocí hace meses. Y aunque no sea tan evidente, Gabriel Vidanauta también ha tenido su proceso. A día de hoy es uno de los mejores cantautores que conozco, porque al escucharlo se activan mis perceptores para degustar su arte rico en forma y contenido. Nos cantó su canción Pintura, también estrenada el pasado sábado en El Calvario. Una canción que se desarrolla tras el encuentro con un bote de pintura en el pasillo "y yo soy en blanco y negro, un mono monocromo en evolución". Evolución que también notamos en Billi Hob, jovencísimo cantautor que aún anda en concreciones del amor, como le corresponde. Queda claro en su canción Fuimos más "que esa prisa por arrancarte las bragas y provocar un terremoto en tu cama (...), para mí lo fuimos todo, la luz de mi cueva, la cuerda que sujeta, las ganas de vivir en esta vida de mierda". Cada vez toca con más corrección técnica y su voz es realmente atractiva. El penúltimo de la tarde fue Jorge Tilki, que nos regaló una de sus canciones más atractivas, corazones solitarios, en la que cuenta historias de personas que escriben en la sección de contactos del periódico, "que nadie los escucha latir (...9, hoy leí en el diario que para vivir hay que morir de amor". Una de las actuaciones mas divertidas de Tilki en MAL8. La sesión terminó, como suele ser habitual, con la actuación del artista que después hizo un concierto en ese mismo escenario de Libertad Ocho, Aitor Flamingos, que, efectivamente cantó "un aparitivo del concierto" titulado Sara. Un broche estupendo para esta intensa sesión que las semana que viene comenzará a las 19h en punto y en la que cantarán aquellos que lleguen antes del comienzo, a no ser que tengan razones para llegar más tarde.


Y el que llega tarde ahora soy yo. La semana pasada olvidé incluir en la crónica a mi querido Camilo Crespo, que esta semana no pudo venir, pero que estuvo con nosotros de algún modo, ya quera su cumpleaños y nos estuvimos acordando de él. Nos se cumplen treinta años por segunda vez todos los días... ¡Felicidades, Camilo! Gracias por formar parte de esta familia liberal y casi apática que somos. En el fondo noto que todos nos queremos mucho. Y con esta extraordinaria felicitación terminamos la crónica del MAL8 (239) celebrada ayer martes 16 de Febrero de 2016, y que publicaré cuando hoy no, porque yo ahora me voy a la cama, porque de nuevo ha dejado de ser ayer. Hasta la semana que viene.

miércoles, 10 de febrero de 2016

Crónica de Micro Abierto Libertad Ocho (238). 09/02/16


Ayer, martes 8 de Febrero de 2016, comenzamos la 238ª de MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho) con un cuartito de hora de retraso, cosa que esperamos no vuelva a suceder, pues fue justo el tiempo que hubiera bastado para que actuaran las personas que se quedaron fuera, en concreto Miguel de Paul, Abdel Dakhil y Juan Fernández Fernández, los tres en lista de espera. El resto de los veintitrés que nos apuntamos pudimos actuar en esta sesión cuyo elemento de cohesión fue el pegamento... Es una larga historia, los que estuvisteis, sabéis de qué hablo. Aunque comenzáramos tarde, lo hicimos con fuerza, con uno de esos cantautores que tienen una historia ejemplar. Isaác Miguel lleva muchos años dedicándose a la canción con varios proyectos (Saulo, René...), hasta llegar a este momento en el que honestamente ha decidido ponerse su nombre real como nombre artístico. Yo le conozco desde hace lustros y siempre me ha gustado lo que hace, ahora más que nunca, ya que con su nombre y su cara reales, las canciones toman una dimensión que me atrae infinito. Sentado al piano nos cantó Espinas, en la que nos cuenta que "cansado de tantos saltos, ya me tragué todas las espinas que no querían los gatos (...), menos mal que me fui por patas, se quedó el flautista de Hamelin solo con las ratas". Un gusto comenzar con él. Después salió a escena Osvaldo Lindner, que de nuevo nos regaló una pieza de su folclore natal, El corralero, una canción que habla, según nos contó, de un "caballito que se ha hecho viejo y hay que sacrificarlo": "Cómo quieren que yo, que lo crié de potrillo, clave en su pecho un cuchillo porque lo mande el patrón". Pues sí, pobre corralero.

Si quiero contar la sesión tal y como fue voy a tener que contar lo del pegamento. La canción del potrillo me llegó de forma especial, porque esa misma mañana había estado insonorizando una famosa sala de conciertos poniendo pegamento con un rodillo en el techo. El colocón que llevé al MAL8 no era baladí. Y claro, la mejor forma de justificar mi despiste y arrobo era contarlo claramente. En ese estado escuché la canción de Alessandro Brando, quien también al piano, nos cantó acompañado por una bellísima música, una canción que reza: "sorprender sin sorprenderse, lo que hace el sol saliente, lo mismo que hace el agua cuando bebes y tu corazón latiendo, estar presente, no notarse, hacer justo lo que puede, lo mismo que hace quien toma conciencia, asumir que eso es todo: nada". Bravo. Siguiendo su propia recomendación, no pareció muy sorprendido de habernos sorprendido con una cosa tan bonita. Supongo que aunque no haya consumido pegamento, la canción me llegará igual cuando la escuche en el futuro.

Hacía muchísimo tiempo que no veíamos por aquí a Javi Delgado, al que una vez sobrenombré como el cantautor tímido. Por lo que nos cuenta, esa timidez desapareció, quizá por eso a vuelto para cantarnos sus nuevas canciones. Ayer nos enseñó Camino: "Al despertar de madrugada el viento no se detendrá (...), todo se acaba (...), respiro, camino sin saber por qué camino". Quizá lo importante no sea saber, sino cantar que no se sabe. No sé. La verdad es que no estoy seguro de que mi organismo haya destruído del todo esa gran dosis de pegamento a día de hoy. Quizá me quede así para siempre..., qué bien. Igualmente, Andreas, el siguiente participante, siempre es un chute de cierta lisergia. Comenzó su intervención citando un extracto de Palabras para Julia, de José Agustín Goytisolo, para después leernos Él y ella, una historia poética de amor entre él y ella, texto en el que dice cosas tan sabias como "la gramática ni es ni será más que un burdo reflejo del espíritu...". El trabajo de Andreas es absolutamente delicioso, yo tengo un libro que contiene muchos textos leidos en MAL8 que os recomiendo encarecidamente, aunque para que lo podáis leer, le tenemos que pedir que nos traiga unas copias para poder adquirir. 

Nunca es tarde para presentar una canción de algún taller pasado. Desde que comenzamos con la iniciativa de los talleres, siempre ha habido algún rezagado que ha traido la canción con retraso por tal o cual razón. Esas canciones son muy bienvenidas, de hecho invito a cualquier cantautor a mirar los títulos de nuestros talleres pasados y lanzarse a componer. Es como un reto: hacer canciones de todos los talleres. A mí me faltan dos talleres por hacer, el de "Queremos" y el próximo, que lo celebraremos el martes 1 de Marzo de este festivo 2016. Luego revelaré las instrucciones y el título. Todo esto venía a que María Barnuevo nos cantó ayer su canción del taller "Antes de la guerra". La compuso este otoño en el mar, tengo fotografías que me ha mandado María del lugar donde se inspiró para escribir: "Compra el pan camino de casa, y al mirar las olas del alma dile al mar que llueva en la pólvora que estalla, compra el pan". Todo esto envuelto en una música de mar en otoño: "Hoy me he quedado patrificada en la ventana, estaba oyendo rugidos de aviones que todavía suenan lejos (...) dile al mar que sueñe sirenas como antaño. Le agradezco a María el regalo que nos ha traído del mar con tanto cuidado. 



Lugar que inspiró la canción de María Brnuevo.

Recordad que el pegamento está de por medio cuando diga que puede que Pablo Bermejo sea un mensajero, consciente o inconsciente, de sabios remitentes extrasensoriales. Mejor no lo digo y me limito a decir que adoro a Pablo por muchas cosas: por regalarme ideas, por que es muy bonito, porque es una gran cantautor, un ejemplo de esfuerzo convertido en gracia. Muchos le hemos visto crecer, hemos visto y gozado ese esfuerzo; imaginad el que no vemos. Bueno, que me apetecía mucho decirle que le adoro antes de contar que trajo una enigmática canción, muy bonita, una fotografía de dos seres simbióticos. Podéis leer la letra en la fotografía que le hice al cuaderno que regaló para el sorteo que siempre hacemos al final de cada MAL8. Era un cuaderno hecho el año en el que nació. Me pareció muy significativa la actuación de Pablo Bermejo, dejó en el escenario un suspense sobre el que recitó Atenea Carbajosa dos poemas que presentó en este orden: Maldición y Contrahechizo. Cuando los escuché el primero me pareció un contrahechizo y el segundo una bendición, ¿lo haría adrede? Esta duda me pareció muy audad, quizá el pegamento agudice los sentidos de algún modo... Me estoy dando cuenta de que quizá estoy haciendo un poco de exaltación del pegamento. Espero que no me suceda lo mismo que a los pobres titiriteros presos, a los que homenajeó Molina al subir a escena: "¡Todos somos titiriteros!", dijo. Es cierto, al fin y al cabo todos somos una marioneta de nosotros mismos cuando actuamos. También cuando vivimos, de eso habala su canción Organismos tóxicos, de esa marionetas de los otros que a pesar de la amistad nos contagian de un punto de vista pernicioso: "¿No ves que no me siento bien? Sabes que nos duele respirar, nos cuesta tanto hablar (...), ya no voy a jugar, no te lo mereces, eso es algo que no voy a concederte", dice esta "cancion-eta", como la llamó el propio Molina. La verdad es que me llegaron esos versos, probablemente también gracias a que van envueltos en una música bien hecha, bien cantada, con gusto y dominio. 



Letra de la canci´n de Pablo Bermejo escrita en el cuaderno que dejó para el sorteo.

Lo que hace Molina es lo que yo llamo un proyecto sólido. Algo que se sostiene, que al verlo percibes bien el contenido gracias a la claridad de la forma. Es lo mismo que vi en la única nueva participante de este MAL8 (238), Janire, que se presento diciendo "voy a cantar una canción y eso...". Tras ese tímido saludo nos cantó una pieza muy seria, muy bien interpretada, impactante: "No hay niños mutantes, no hay hombres capaces de devorarme por dentro, de acostumbrarme a su infierno (...), no hay hombre del saco, no hay nadie bajo mi cama esta noche". Espero escuchar más canciones suyas en próximas ediciones, tantas como las que le escucho a Gabriel Vidanauta, que aún sigue sorprendiéndome con cosas nuevas, con talentos más visibles, con la naturalidad de un pájaro cantor. Nos cantó Escándalo, yo no la conocía, es vertiginosa, ágil, y a la vez sencilla. Enumera ciertas cosas: "un beso con sobrebeso que desconvexa todo el sistema (...), una lágrima llorando por caer en la arena (...), ese condón roto que arruinó tu carrera (...), todos estos ruidos sonaron a la vez cuando te vi, ahí me enamoré". Hay gustos para todo, a mí me gusta especialmente lo que hace Vidanauta. En realidad lo que más me gusta es lo que hago yo mismo. Es lógico, lo hago exactamente a mi gusto, ¿cómo no me va a gustar más que a nadie ni más que nada? No sé si será el susodicho pegamento, pero cuando llegó mi turno de cantar estaba deseoso de actuar. Elegí una de las canciones más queridas de mi repertorio, que, no sé por qué, no suelo cantar últimamente, Escúpeme tus pétalos. Si pinchas sobre el título podrás escucharla como la grabamos para el disco "Consciencia". Ruego a los demás artistas que si leen esto pongan en comentarios un enlace a la canción que hicieron en este MAL8 (238), si disponen de él, para que los lectores de esta crónica no tengan que conformarse con mi humilde descripción. 

Y hablando de cosas que son muy de mi gusto, después de mí llegó el turno de Marta Plumilla, cuyas canciones siempre me sorprenden. Nos cantó una de sus joyas, He perdido la cabeza, en la que cuenta lo que sucedió cuando su cabeza se fue "de cervezas" dejándola convertida en "un bolero", según nos contó en la particular introducción hablada con la que suele presentar las canciones. En la canción lamenta: "Ojalá pudiera verte tal y como eres, pero mi cabeza se ha ido de cervezas (...) Cuentan que la han visto de taberna en taberna, contando mis penas, pagando mis deudas...". La cabeza termina en Marinador, o como se escriba, bronceándose. Esta es una de las docenas de canciones inéditas de Marta Plumilla que sólo podemos escuchar en sus conciertos, ya va siendo horita de hacer más discos. Yo creo que podría hacer dos o tres a la vez. Ojalá lo haga. Mientras tanto seguiremos escuhándola aquí cada martes, pues no ha faltado casi nunca a esta cita semanal desde que vino por primera vez hace más de cuatro años. Claro, hemos visto en ella una evolución como la que veremos en David Foronda, que, como nos contó, tiene más habilidades además de la música. Trajo para el sorteo una acuarela dedicada al MAL8 que nos gustó sobremanera. De hecho, es dede hoy la portada de nuestro grupo en Facebook. También nos mostró sus dotes de escritor. Me gustó mucho el texto que nos leyó, titulado Argentum, que significa "plata" en latín. Nos confesó que nunca antes lo había leído en público, lo cual es un pribilegio y una muestra de confianza y cariño hacia nosotros. Se trata de un vertiginoso y surrelista viaje por imágenes que podréis descubrir si David desea ponerlo en comentarios para compartirlo también con los lectores.


Acuarela del David Foronda dedicada al MAL8.

Hablado de todo un poco, Manuel Machado me gusta, es un gran poeta, pero su imaginario, su iconografía, me resulta vetusta, incluso me resulta morla. La ingesta de pegamento me hizo tener esta reflexión mientras escuchava a Valentín, el vampiro de Madrid, recitar a este importantísimo personaje de la historia de nuestra ilustre literatura. Últimamente Valentín está muy fino declamando. Siempre está entregado al poema, lo vive visiblemente; ayer recitó de memoria Adelfos de foma más natural y, por tanto, más impactante. Le deseo que se mejore de los dolores que me contó, aunque yo no los vi cuando salió a escena. El arte alibia y hasta cura. Quizá eso sea lo que busca Antonio Espinosa cuando se ha lanzado a componer y a cantar en directo: curar algún silencio persistente, como hacemos todos. Yo creo que lo logrará, esa humildad que le he visto le llevará a grandes logros. En pasadas crónicas hablé crudamente de lo que creía que podía mejorar, y le veo volver cada semana decidido a conseguir sus objetivos. Estamos viviendo con Antonio uno de sos hermosísimos casos de autosuperación que ya hemos visto más veces en MAL8. Le agradezco su empeño, es un ejemplo de constancia y valentía que nos viene muy bien a todos. Ayer nos cantó otra nueva canción titulada Brindemos, una amable invitación a la comunidad, a la amistad, a vivir cosas con las personas, que son lo único que vale la pena en este mundo: "Brindemos a pesar de los caminos, unos más fáciles que otros, quiero que brindemos juntos por los años venideros, por vivir estos momentos". Y termina con una reflexión a modo de coda: "lo peor de los principios es que no ves el final, lo mejor de los finales es que vuelves a empezar". Además de darle la enhorabuena por su tenacidad, le receto metrónomo. Al principio cuesta, después vuelas.

Mr Mushroom nos debe una canción de siete minutos. ¿Cómo? ¿Acaso te has metido pegamento? Sí, involuntariamente he inhalado pegamento, pero estoy seguro de lo de los siete minutos. Cada participante dispone de cuatro minutos, pero hay veces que las canciones duran siete minutos. Mushroom me avisó del minutaje y le invité a cantarla otro día más pronto, porque en ese momento estábamos terminando y andábamos justos con el tiempo. Muy amablemente cantó otra canción que, según nos dijo, no tiene título. Mi nivel de ignorancia del Ingles es medio, casi alto, de modo que no entendí, aunque igualmente disfruté de la belleza que hace este señor. Así como controlo el idioma, conozco la obra anglófona, por eso no sé el título de la canción con que Chen Ming cerró el MAL8 (238). Sé que es conocida, pero como no estaba Ma Fée, nadie me chivó el título. En todo caso me encantó ver de nuevo por aquí a nuestro amigo Chen Ming. Espero que se haga asiduo de nuevo y nos cante sus composiciones en chino, son bonitas y divertidas.Después hicimos el sorteo y nos dispersamos. Yo ya llevaba disperso unas horas con el tema del pegamento. Aún ahora todo está un poco distosionado... Ya nisiquiera es hoy. Antes, ayer, prometí contar las instrucciones y el nombre del taller. Será el martes 1 de Marzo y se titula "Amor Tabú". Se trata de hacer una canción de amor sin usar ninguna de las palabras que aparecen en una lista que hemos elaborado en este MAL8 (238). Pedí al público asistente que dijera palabras que siempre aparezcan en las canciones de amor. Apuntamos veinte. Mañana las publicaré en el muro del grupo de Facebook. Permitidme que me atreva a decir: ¡no tenéis güevos de participar en este taller! Perdón, quiero decir que parece fácil y poco original, sin embargo es un reto complicado que provocará un resultado nunca visto. Queda poco tiempo, pero os aseguro que todas estas limitaciones a la hora de componer van a sacar lo mejor de nuestra imaginación. Si queréis participar, es decir, si tenéis güevos, escribid a microabiertol8@gmail.com con el asunto "Taller Amor Tabú".


Antes de despedirme, quisiera agradecer el trabajo para MAL8 de Marta Plumilla. En nuestro Twitter puedes ver fotos de los participantes que publicamos durante la sesión. También quisiera agradecer su paciencia a los lectores que han llegado hasta aquí, ya que hoy estoy experimentando un formato nuevo de crónica más, ¿cómo diría? peridística o literaria, no sé. Me aburrí del otro formato, y el pegamento me ha abierto los ojos, aunque, niños, usadlo sólo para pegar, y si sois menores y estáis leyendo esta crónica merecéis todo mi respeto, no que os aleccione. Hasta la semana que viene.


Andrés Sudón

miércoles, 3 de febrero de 2016

Crónica de Micro Abierto Libertad Ocho (237). 02/02/16

Ayer, martes 2 de Febrero de 2016, vivimos una maratón de casi cinco horas de canciones. Primero celebramos la edición nº 237 de MAL8 (Micro Abierto Libertad Ocho), en la que participamos veinticinco artistas y que contaré a continuación. Después, a las diez de la noche celebramos la Gala Talleres MAL8, en la que dieciocho malochos cantamos canciones propias hechas para los talleres que celebramos mensualmente. Nos dimos un buen atracón de canciones ante un numeroso e insaciable público que acudió a Libertad Ocho justo en busca de lo que recibió. Aunque eso tendrán que confirmarlo en comentarios las personas que vivieron en directo lo que voy a narrar subjetivamente a continuación. Si quieres ver fotos de los participantes, puedes hacerlo en nuestro Twitter, @microabiertol8, donde las vamos publicando durante la sesión acompañadas por algún comentario.

La sesión comenzó a lo grande, con uno de mis favoritos, Gabriel Vidanauta, que abrió el MAL8 (237) con una canción finísima, sumamente inti, que no estará incluida en el concierto que hará este jueves a las nueve y media en La Fídula (ayer muchos hicimos promoción de nuestros eventos, lo cual significa que estamos en la cresta de la ola; no creo que me acuerde de todo). Con una música digna de una ópera, cantó versos de la talla de "Necesito una tormenta en la cama que tenga el pelo dañado y los ojos de cristal". La canción termina repitiendo muchas veces "viniste a crear". No dijo el título, tendrá que ponerlo en comentarios, y si además añade un vídeo, podremos disfrutar de esta original e intensa canción.

Alessandro Brando no para de nutrir su repertorio de canciones nuevas, lo cual es una suerte para nosotros, ya que en cada sesión de MAL8 podemos disfrutar del trabajo fresco de este hermoso ser que busca y busca en su interior misterios y verdades que convierte en canción: "como lo que parecía imposible, así es la realidad", dice en esta nueva pieza.

Ángel Calvo dijo nada más subir a escena que anda buscando bajista para una banda de rock, si alguien está interesado, que se ponga en contacto con él por ejemplo en Facebook. Después nos cantó Una vida aburrida, y yo no pude evitar imaginarme el bajo de la canción mientras sonaba. Este joven artista tiene una gran personalidad, creo que que como siga creciendo así, nos va a dar muchas alegrías.

Chema González ha venido por aquí alguna vez a cantarnos versiones. Ayer por fin se animó a cantarnos un tema propio en el que cuenta una historia de amor en la que los protagonistas se dicen cosas como "quiero besarte tanto que me salgan cicatrices".

Hace un par de crónicas escribí acerca de Antonio Espinosa con cierta dureza necesaria para salvaguardar el nivel de calidad de MAL8, y me encanta que siga trabajando y dando pasos hacia una evolución inevitable si su amor por las canciones le empuja a echar las horas que hagan falta para estar cómodo en escena. Como no pudo asistir al taller "Verano" celebrado la semana pasada, nos cantó ayer la canción que compuso (a mí me enseñó el texto la semana anterior al taller). "Todo el año soñando que llegue esta luz...", comienza cantando, y termina con una reflexión interesante: "el verano es así, es un reflejo de lo que nos pasa, es un espejo (...) cuando te enamoras parece una eternidad, pero todo tiene su final".

Álex García nos contó al comenzar su intervención que este lunes 8 de Febrero tiene concierto en Libertad Ocho que ha quedado fuera de programa. Después nos cantó Desnudo, canción en la que confiesa qué hay "bajo esta piel".

Pablo Tri nos trajo ayer otra nueva canción de la que no dijo título. El riff me recordó bastante a un conocido tema de Dire Straits, puede que fuera un homenaje aunque no lo aclarara. En todo caso es una canción sincera en la que dice cosas como "déjame estar aquí en mi guarida".

Hacía tiempo que Irala no se pasaban por aquí. Ellos cantan siempre reivindicando algo, usan la canción como forma de lucha contra injusticias varias. En la canción que nos trajeron ayer al MAL8 (237) denuncian que Se vende el mar "en mi ciudad (...), primero fue el ayuntamiento y luego fue la religión".

También hacía tiempo que no venía por aquí Billi Hob, que vino a esta edición a cantarnos Mariposas, en la dice: "Te huyo, se escapan los tequieros y me asusto, siembras mariposas en mi estómago...".

Llegó el momento de conocer al nuevo participante de este MAL8 (237), Eduardo Carbonel, quien salió a escena preguntando a Benja Bravo ¿a que no sabes cuál voy a tocar?". La respuesta fue "la de Madrid", lugar donde "se cruzan los caminos (...), campo de sueños". En la canción habla en segunda persona de su visión particular de esos lugares comunes de la ciudad donde vivimos, para finalizar afirmando, "aún me quema tu nombre en el pecho". Espero escuchar su trabajo más a fondo en próxima ediciones.

El aludido Benja Bravo fue el siguiente en salir a escena. Cantó una "canción nueva terminada hoy (...), diferente a lo habitual". Yo le agradecería que hiciera aquello de traducirnos la letra antes de cantar, así podría haber detectado las diferencias con lo anterior. En todo caso, siempre me encanta escuchar la sutileza musical de Benja Bravo.

El siguiente en escena fui yo mismo, Andrés Sudón. Ya que tenía un día bastante triste (ha sido mi primer llanto desde 1999), me decidí por tocar Cómo, una canción que habla de lo poco que me cuido: "como todo lo que quiero, fumo todo lo que bebo, pierdo la fe y el tiempo, ¿cómo cuidar de mí?. También es un homenaje a cantautores que yo escuchaba y versionaba a mis diez años sin entender muy bien lo que decían: "como cantó Luis Eduardo, ahora cómo lo entiendo, estoy pasando un bache, un revés un agujero". Para concluir en el estribillo: "si hubiera dejado el alcohol alguna vez, ahora tendría que volver". Creo que la cantaré este sábado en mi concierto en La Fídula a las 20.30h.

La siguiente participante fue Jimena Heredia, una vaca de diez años de edad que subió flotando al escenario gracias a las tres copas de helio que se tomó antes de subir. Tocó una versión de Enrique y Ana titulada Carmina Burana que ya le habíamos escuchado en alguna ocasión. Impresionante su dominio del triángulo eléctrico y el mujido neoyorquino.Tras la actuación tuvimos que sacrificarla para cenar. Nos encantaron tanto su canción como sus grandes chuletones, preparados por el mimísimo Arguiñano vía wasap.

Después llegó el turno de Marta Plumilla, que nos sorprendió con un antiguo hit, Caótica, que comienza asegurando "hoy Madrid parece en calma comparada con mi alma caótica". Echamos de menos en su nuevo repertorio canciones tan contundentes y divertidas como esta. Supongo que eso será cuando termine esta época oscura, probablemente propiciada por malas influencias muy directas.

Fernando Bárcena estaba visiblemente intenso, lo cual impulsó más el carácter melancólico de su música. Nos cantó una preciosa canción titulada Niño imperfecto, que comienza diciendo "qué puedo dejar escrito que puedas entender...". Yo conozco a ese niño imperfecto, y en realidad es un ser único, nunca he conocido a nadie igual, es tan y más hermoso que su padre, quien le canta "me cuelo entre tus silencios y no necesito voz (...) para saber dónde estoy". Su emoción se sumó a las muchas sensaciones que vivimos en la estupenda tarde de ayer.

A David Foronda le metí mucha caña en la crónica de la semana pasada. Eso pareció estimularle sobremanera, porque regresó a la sesión de ayer como un toro, asegurando que ha estudiado y se ha preparado para esta intervención en la que nos cantó La canción, cuya letra es muy muy muy bonita: "este viaje a contraluz hacia tu boca (...) quiero contar contigo anudándote la voz al ombligo". Hay que admitir que además de esta bonita letra, su interpretación fue mucho más sutil. Sé que muy pronto veremos una actuación de diez de esta persona que se ha propuesto deleitarnos sobradamente.

Así como lo hizo Camilo Crespo con una canción que ya hemos escuchado alguna vez, Tu cuadro. Parece que Camilo también está practicando bastante, porque últimamente sus canciones me llegan aún más que antes, que ya me llegaban mucho. "Hay quien miente porque no cree en sí mismo (...), hay quien baja la vista para no ver su miedo (...), y luego estás tú", dice en esta bonita pieza.

"Esta mañana me ha despertado esta canción, que tiene breves horas de vida", comenzó diciendo Segio Sanz en su intervención en este MAL8 (237). Me voy de hadas se titula esta recientísima canción en la que canta con su crudo y arenoso vibrato: "me voy con ellas, iré desnudo, iré así; hierve mi sangre, muerden mis venas árboles dormidos muerden mi sonido".


Esta semana José Miguel González nos trajo un nuevo poema. Si alguien desea animarse a musicalizarlo, lo pego a continuación. Se titula Las puertas de la percepción y comienza con una cita de William Blake: "Si las puertas de la percepción se abrieran, veríamos todo tal y como es: infinito"

Las puertas de la percepción
Si las puertas de la percepción se abrieran, todo aparecería tal y como es, infinito.
William Blake
Al abrir las ventanas de la imaginación
entrarían en la casa del alma
flores aún por descubrir
y la lujuria submarina.
Borges contaba
en un relato llamado el Aleph
cómo encontrar un jueves
los porqués de este universo.
Y es que la vida aún tiene hechizo,
no me brindéis explicaciones
pero sé que es así
y gozo.
Saco de un hondo pozo
las emociones mojadas
y vuelo sin motor
hacia un más allá conmovedor.
Humedales del alma
donde muchísimos flamencos
vuelan al atardecer
y no hay palmeras.
Estos versos que apadrino
salen del horno de la inspiración,
navegan por el tiempo sin bandera
y buscan a los niños de la tierra.
Abrazado al tronco de los árboles
duro en instantes sin fronteras
donde palabras inefables
me entregan el sentido de la primavera.
¡Aleluya! Escribo al dictado de mí mismo,
con pundonor y sin pudor
el universo se quita la ropa,
se libran las jaurías de sus jaulas.
Si las puertas de la percepción se abrieran
moriría muy joven la resignación,
navegaríamos sin rumbo a las estrellas
por los cabos de hornos de la vida.
Al abrir las ventanas de la imaginación
entrarían colibríes
en nuestros volcanes
en el adagio perfecto de la tarde.
William Blake me ha revelado este poema
para que yo lo cante.

La gran sorpresa de la noche fue la actuación de Alejandro. ¡Dios mío, qué salto ha dado este hombre! Actuó no sólo sin esconderse tras el papel, sino también regalando sonrisas a un público con quien entablo una inmediata complicidad. Nos cantó la canción Loba, "dedicada a las chicas malas...". Fue una de las actuaciones más aplaudidas de la noche, y para mí fue una satisfacción difícil de transmitir con palabras.

Osvaldo Lindner nos regaló "tres zambas en una", haciendo un pupurrí que, como siempre, nos trasladó al otro lado del charco.

El bueno de Valentín, el vampiro de Madrid, abandonó su acostumbrado histrionismo para recitarnos con la calma propia del autor, un marranísimo poema de Bukowski que a mí me encanta particularmente, Una flor bajo la lluvia. De nuevo estuvo magistral y menos travieso.

La siguiente fue Nadia Álvarez, que vino de nuevo a cantarnos otra canción de su repertorio, Pecho abierto, en la que dice cosas como: "he fabricado un escudo con el hierro de tus manos". Insisto en que me parece interesante y atractivo lo que hace esta artista.

Pudimos escuchar de nuevo a Navil Nailuj, un hombre de campo que nos trae a la ciudad una forma de ver las cosas que nos aporta mucho a los urbanitas. Nos cantó: "voy a buscar la manera más sencilla de construir una casa de arcilla para vos, para mí (...) Cuando al fin haya acabado, te entregaré todo mi cuerpo quemado".

El último de noche fue Adrián Luna, que volvió a cantarnos Cuento cantado.

Y aunque terminara aquí la edición nº 237 de MAL8, la noche siguió durante dos horas más, en las que se desarrolló la Gala Talleres MAL8, en la que cantamos canciones de nuestros talleres dieciocho malochos a los que agradezco la estupenda velada que vivimos en el día en el que volvía a llorar después de dieciséis años secándoseme los ojos. Toda la tarde de ayer me consoló por una lado, y me dio razones para llorar de alegría por otro. Gracias a todos por leer, comentar y compartir, gracias a Marta Plumilla por su apoyo con el Twitter, y gracias especialmente a Jimena Heredia por ayudarme a comprobar si se lee toda la crónica o sólo las partes en las que salimos... Gracias infinitas a Libertad Ocho y a los cantautores que viene a regalar su arte a cambio de arte regalado. Nos vemos la próxima semana en el MAL8 (238).

Andrés Sudón